Argentina S. A. Periodismo obediente y los que resisten. Crónica de dos décadas en Página12". Fragmentos de lo escrito por Dario Aranda. Selección de textos por Newen Antv
Leído por Quique Pesoa en su programa de radio "EL DESCONCIERTO" por el día del periodista en Argentina.
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*COLABORADOR» en los diarios es sinónimo de PRECARIZACIÓN.
"Un periodista que trabaja desde hace diez años en Página12 cobra 500 mil pesos mensuales..."
* La patronal, liderada por el EMPRESARIO/SINDICALISTA Víctor Santa María ..."
"... se maneja como un patrón de estancia del siglo XIX..."
* Tapa del diario realizada por la asamblea de trabajadores/as.
* La censura es muy común en los grandes medios de comunicación.
"... no se podía publicar artículos sobre Gildo Insfrán, ni sobre Barrick Gold en San Juan (vía Gioja y los distintos gobernadores), mucho menos críticas a la YPF que destruye y contamina en Vaca Muerta o los impactos ambientales de las mega represas en Santa Cruz..."
* Es real que sucede de similar forma en Infobae, Clarín, La Nación (y sigue la lista), pero rara vez se habla de censuras. Y, peor aún, muchas veces reina la autocensura.
* Decirles «no» a los jefes tiene costos. Decir que «sí» tiene premios.
"... Página12 no premia la capacidad, premia la obediencia..."
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"TERRITORIOS
Un diario alejado del periodismo
Jun 6, 2025
Censura, precarización, un empresario-sindicalista, las grandes «figuras» y su obsecuencia con la patronal, los luchadores anónimos y los carneros premiados..."
"... 2003. Ingresar como pasante en Sociedad (Información General). Un año de aprendizaje, paga escasa y experimentar la cocina desde adentro. Doce meses después, pase a «colaborador». También conocer de las asambleas, que se realizaban entre los mismos escritorios de la redacción, con mucha participación (mientras los jefes trabajaban y miraban de reojo).
Periodismo. Es un oficio que consiste en contar lo que pasa. Con mirada crítica sobre el poder político, judicial y empresario. No es objetivo, sí honesto intelectualmente. Y es una herramienta para el cambio social.
Noticias. De pueblos indígenas, campesinos, asambleas socioambientales, científicos críticos. Territorios, megaminería, agrotóxicos, forestales, petróleo, agua, crisis climática, multinacionales.
Dos décadas de escribir (y visitar) sobre lugares alejados de los centros del poder.
«Somos un diario porteño», se excusó un editor para justificar por qué rechazaba una nota sobre Jáchal u otra sobre Ingeniero Jacobacci en la misma semana.
El centralismo mediático también es injusticia informativa.
No son «medios nacionales», son medios porteños.
Precarización. La figura de «colaborador» en los diarios es sinónimo de precarización, de trabajo a destajo, siempre mal pago. Se cobra por nota (en la actualidad unos 20.000 pesos) y los jefes deciden cuánto escribe cada periodista (no es decisión del periodista-colaborador). Los jefes deciden, de forma unilateral, tu salario. En la actualidad se debieran escribir 55 notas al mes (algo imposible) para un salario que esté por encima de la canasta básica y no ser pobres. En Página12 trabajan al menos 34 periodistas en esa situación.
Miseria. Un periodista que trabaja desde hace diez años en Página12 cobra 500 mil pesos mensuales. La patronal, liderada por el empresario/sindicalista Víctor Santa María, se escuda en lo negociado por la cámara empresaria Aedba (Asociación de Editores de Diarios de la Ciudad de Buenos Aires –integrada por Clarín, La Nación, El Cronista, Página12, Perfil y Crónica–).
Santa María construyó un conglomerado mediático y es millonario. Es un referente político del Partido Justicialista de la ciudad de Buenos Aires. En entrevistas con amigos suele mencionar la «justicia social». Se muestra progresista, pero se maneja como un patrón de estancia del siglo XIX. En la miseria de los salarios también hay una enorme responsabilidad de arrastre (y que aún tiene consecuencias) de la burocracia sindical de la Utpba (Unión de Trabajadores de Prensa de Buenos Aires –un sello de goma que tuvo personería gremial hasta 2023–).
Tapa del diario realizada por la asamblea de trabajadores/as
Periodismo aplaudidor. Cuando Cristina Fernández de Kirchner obtuvo el 54 por ciento de los votos (2011), la dirección del diario y sus comisarios políticos redoblaron su apuesta: no al periodismo, sí a la obsecuencia. Parecían competir por quién era más oficialista. Lejos de intentar marcar agenda por izquierda o cuestionar lo que estaba mal (para mejorar su gobierno), se silenciaron las mínimas críticas existentes, se acusó a las miradas distintas de «hacer el juego a la derecha» y se aceleró el periodismo aplaudidor.
Responsabilidades. La mayor responsabilidad de la decadencia del diario es del dueño del medio, de los gerentes, la dirección periodística y de los jefes/editores. Conviven allí una mezcla de mercenarios, traidores y carneros. Algunos/as de ellos son «firmas famosas» y, es bien sabido, los periodistas más reconocidos no suelen ser buenos compañeros y rara vez tienen coherencia entre el decir y el hacer. Al mismo tiempo, hay también periodistas «rasos» que son parte del problema: que trabajan cuando hay medidas de fuerza decidida por la asamblea de trabajadores, desclasados que no cuestionan nada que provenga de arriba. Ellos también tienen su cuota de responsabilidad.
2011. El 16 de noviembre de 2011 asesinaron al campesino Cristian Ferreyra, integrante del Mocase-VC. Se acordó la cobertura y el enfoque con el editor. Se escribió y entregó la nota en tiempo y forma. Pero al día siguiente publicaron un escrito muy distinto, sin mención a las responsabilidades del gobernador Gerardo Zamora y del gobierno nacional de Cristina Fernández de Kirchner. Y dejaron mi firma. Esa mañana hice pública la censura. Ya nada fue igual. La empresa amagó con el despido. Una carta pública –firmada por más de cien organizaciones sociales, comunidades indígenas y asambleas socioambientales– denunció el hecho. La Comisión Interna, luego de tres horas de asamblea de trabajadores en la redacción, emitió un comunicado de repudio a la empresa y la exigencia de regularizar la situación laboral. Osvaldo Bayer intervino y pidió que no haya despido ni represalias.
Censuras. La censura es muy común en los grandes medios de comunicación. Tan común que se ha naturalizado muchas veces bajo la farsa de «línea editorial». En primera persona: no se podía publicar artículos sobre Gildo Insfrán, ni sobre Barrick Gold en San Juan (vía Gioja y los distintos gobernadores), mucho menos críticas a la YPF que destruye y contamina en Vaca Muerta o los impactos ambientales de las mega represas en Santa Cruz. Tampoco se podía cuestionar al ministro de ciencia Lino Barañao (hasta que pasó a ser ministro de Macri) ni a Roberto Salvarezza ni a Raquel Chan (todos referentes de la ciencia hegemónica al servicio del extractivismo). Es real que sucede de similar forma en Infobae, Clarín, La Nación (y sigue la lista), pero rara vez se habla de censuras. Y, peor aún, muchas veces reina la autocensura.
Carta pública de trabajadores/as de Página12
DDHH. «El diario de los derechos humanos» fue la referencia durante años. Pero quedó anclado en las víctimas de la última dictadura cívico militar. La doble vara es evidente cuando se trata del sufrir de los pueblos indígenas, campesinos, activistas socioambientales o del padecer de las barriadas populares del país. Derechos humanos selectivos.
Represalias. Previo a noviembre de 2011 publicaba diez notas al mes. Muchas eran artículos extensos, dobles páginas y hasta algunos eran la tapa del diario. Luego de la denuncia pública, solo publicaron (de forma sistemática) dos notas al mes. Redujeron el salario en un 80 por ciento (hasta 2024, cuando publiqué por última vez).
Premios y castigos. Decirles «no» a los jefes tiene costos. Decir que «sí» tiene premios. Muchos periodistas que se plantan por sus derechos son castigados de diversa forma (le publican poco o nada, padecen ediciones traicioneras, nunca son ascendidos, tienen cero reconocimientos). Por contraposición, existen variados casos de jóvenes periodistas, hasta incluso algún/a pasante universitario/a, que ingresa y rápidamente escala posiciones. El colmo: que un novato/a se transforme en editor/a de colegas con veinte años de antigüedad. Página12 no premia la capacidad, premia la obediencia.
Un sistema. «Nos mean y dicen que llueve», decía la pintada que en 2001 apareció en las paredes y sigue siendo, dos décadas después, un buen resumen de la decadencia de los grandes medios de comunicación..."
"... Futuro. El periodismo es un oficio demasiado importante como para dejárselo a las empresas y a esas figuras mediáticas (de medios y/o redes digitales) alejadas de los territorios..."
Fragmentos de lo escrito por Dario Aranda.
https://darioaranda.com.ar/2025/06/un-diario-alejado-del-periodismo/
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7 de Junio de 2025
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