QUILAPAN (relato de Juan Calfucura y Juana Malen, mujer de Quilapan. Traducido por Tomas Guevara y Manuel Manquilef, 1913). Del muro de Elias O. Rivas Lopez
“Se reconoció como primera cabeza de los moluche a Quilapan, hijo de Mangin. La parentela de los arribanos (wenteche) vivía unida. Crecía en gente y no respetaba más que a un cacique principal. Por eso podía sostener la guerra. Los abajinos (nagche) eran innumerables parentelas cortas, que no reconocían una sola cabeza. Sobre todo cuando murió Colipi se pusieron más desunidos. Se daban malones muy seguidos. Quilapan nació en Adencul. Era chico, delgado y blanco. En valor igualaba a su padre. Aborrecía lo mismo que éste a los chilenos. “Quieren hacer pueblos, decía para acorralarnos como vacas”. Vivió con tres mujeres. Juana Malen era hija del cacique Faustino Quilahueque; otra, de Colicheo, cacique de Dollinco. Tuvo seis hijos de los cuales Epuleo Quilapan fue el más conocido. Otros dos fueron Namuncura y Lincopan.
Este último toqui jamás quiso rendirse. Cuando los chilenos tuvieron otra guerra con el rey, los arribanos se sublevaron (1865). Se acordaron que Mangin decía: “El rey tiene que volver”. Nunca quiso salir a las plazas militares a parlamentar con los generales. Mandaba a su suegro Quilahueque. Varias expediciones entraron a la tierra en los años siguientes. Una llegó hasta Chanco, donde vivía Quilapan; le quemaron sus casas. Se trasladaron a otro lugar. Quilapan mandó desafiar una vez al general Pinto a pelear mano a mano. El general tuvo miedo y no quiso. Los de las reducciones pacíficas decían de Quilapan: “Este es brujo, tiene anchimallen. Por eso no le teme a las balas ni al gobierno”. Mandaba el mismo algunos ataques a los pueblos. Otros dirigían su hermano Epulef y sus hijos. El rey Aurelio aconsejaba a Quilapan lo que debía hacer; él seguía su pensamiento. Le aconsejó que tuviera ministros o generales. Esos fueron Montri, Lemunao, Quilahueque y Calvucoi. Si alguno moría, entraba otro.
Al fin sosegaron los arribanos. Poco antes de la fundación de Temuco se cambió de Chanco a Loncoche (cerca de Lautaro). Desde aquí no cesaba de aconsejar a los caciques la resistencia. Hubo una vez un parlamento en un llano de las cercanías de Loncoche. Se juntaron Marihual de Chanco, Levio de Ñielol, Catricura de Loncoche, Montri de Perquenco, Nahuelcura del mismo lugar, Ñancucheo de Collico, Lienan de Temuco, Esteban Romero de Truftruf, Pancho Curamil de Collahue y muchos más. Quilapan dijo sus palabras durante todo el día. Se acordó de que su padre Mangin había defendido sus tierras. No quería que sus mujeres y sus hijos fuesen sirvientes de los chilenos. “Así dijo, deben hacerlo ahora. Los abajinos van a ser engañados por el gobierno. Coñuepan y Painemal son como las vacas maneadas, que se dejan sacar la leche sosegadas”. Algunos hombres lloraban.
Por ese mismo tiempo murió Quilapan. Lo enterraron en Loncoche, junto a su padre y a su hermano Epuleo. Nadie sabe dónde está la sepultura. La fiesta del entierro duró varios días, pero sacaron de noche la canoa. A los hijos de Quilapan les enseño a leer y escribir Pantaleon Sánchez. Su hijo Namuncura murió de la peste. La peste y el cólera mataron a mucha gente entre los arribanos”.
De el muro de Elias O. Rivas Lopez
Foto: En el centro mi tatara abuela María Montri Lemonao, casada con Ceferino Lopez, hijo de Kilape Lopez... a sus costados está Kilape lopez montri (nieto de Kilape lopez longko) y juana lopez montri, falta ahí el abuelito juan lopez montri (el padre de mi abuelo) y como cuatro hermanos mas

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